Sin lugar a dudas, la televisión es un fenómeno mediático que difunde por todo el mundo, y de forma constante, imágenes de todo tipo. Así pues, la televisión, como emisor, posee una gran repercusión en el día a día de la inmensa mayoría de personas que pueblan los países más desarrollados.
Dentro de la muchedumbre que hace un uso asiduo de la televisión, encontramos a una generación que cavila entre numerosos estilos, ideologías, aficiones y demás. Por tanto, la programación ofrecida por la televisión a los jóvenes, es variada y numerosa. Son muchas las emisiones televisivas que confrontan con la vista de un adolescente, y ello puede suponer un problema grave. Grave porque a día de hoy, los programas que ofrece la televisión para todos los públicos, son denigrantes, indignos y lascivos. ¿Hay programas culturales en los que se aprendan o se valoren tertulias con cierto grado de interés? Sí, los hay, pero son infinitamente menos que los primeros. Ya sea en forma de realitys, en forma de cotilleos, en forma, incluso de noticias… el morbo, la difamación, el correveidile, y la manipulación continua de información, hacen de la televisión un negocio que carece en su inmensa mayoría de pulcritud. La codicia, que se apodera mediante absurdas pugnas de quién es el más y el menos visto, siente una completa indiferencia por las consecuencias que puedan tener las imágenes emitidas. Una persona que ve eso desde pequeño, en lugar de leer a Enid Blyton, o entablar amistades intercambiando cromos en la calle, no tendrá, en un futuro, ningún valor inculcado. La televisión como pasatiempos está muy bien, pero ese incesante estupor que pueda producir unas mayores ganancias de dinero, hace que no se tenga en cuenta en absoluto, las influencias negativas que pueda producir ella misma.
En lo que a nosotros respecta, decir que retirar la vista de la pantalla, para hacer otra cosa de provecho, no es un crimen, y que ahí fuera, existen millones de entretenimientos más productivos que el embobe común que gira en torno al Gran Hermano y toda esa escoria.

por Jesuli




















